Ctrl+f os hará libresNo es por casualidad, creo, que entre los pioneros del texto digital se cuente... el Index Thomisticus. Sí, como lo lee: el índice terminológico de las obras de Santo Tomás, desarrollado en 1949 por el jesuita Roberto Busa en colaboración con la IBM. ¿Acaso es de extrañar? De los cinco volúmenes de la edición latina de la Suma de Teología que la BAC editó en España por aquellos mismos años, uno está enteramente dedicados a índices, siguiendo una tradición que en nuestro país se remonta al siglo XVI. ¿Caprichos intelectuales de escolásticos? Quizá, pero aun si así fuese, ¿quién no es hoy un escolástico?
La búsqueda de cadenas de caracteres, ese algoritmo de maravillosa simplicidad, puso a disposición de cualquier usuario lo que el Padre Busa ingenió al servicio de toda la Iglesia. El Ctrl+fdel navegador, el Acrobat Reader y de tantos CD-ROM (el Ctrl+b de los procesadores de MS en español) son el auténtico ábrete Sésamo de la sabiduría. Esos desiertos textuales cuya exploración se cobraba ayer la vida de tantos y tantos eruditos, son hoy por vez primera una auténtica red abierta. Gracias a Ctrl+f, el texto se despliega a voluntad ante el intérprete, y lecturas insospechadas, antes sólo al alcance de unos pocos sabios, se desvelan ante cualquier ojo curioso... y una mano diestra en el manejo del teclado.
Y sí, ya oigo las quejas: Ctrl+f, la ganzua del intérprete oportunista, Cervantes en manos de cualquier desaprensivo armado con Ctrl+f, ... Hace no más de tres años oía comentarios semejantes en el despacho de un profesor universitario a propósito de la mismísima Internet, al explicarle yo la existencia de Google. A él, me decía,esos famosos buscadores no le daban resultado: abría el navegador, ¡pulsaba Ctrl+f!, introducía su búsqueda y no le salía una sola página. ¿Serán entonces desaprensivos y oportunistas los únicos que aprendan a usar Ctrl+f? También aprenderán los eruditos, y sin tardar mucho. También a ellos Ctrl+fles hará libres.
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