La guerra es un juego en red para adolescentes. Ese fue el mensaje que lanzó en 1983 Wargames, la película de John Badham. David, el protagonista, entraba casualmente con su modem en el ordenador del Departamento de Defensa estadounidense y echaba allí una partida a un juego titulado Global Thermonuclear Warfare. Así eran las cosas a principios de los ochenta: por confiar nuevas tecnologías -temían algunos- se dejaba el mundo en manos de adolescentes irresponsables.
A Mohamed Atta y los treintañeros que se estrellaron contra las Torres gemelas no se les daban tampoco mal los simuladores de vuelo. Pero ya no es como en los ochenta: nuestros adolescentes están con los buenos y se preparan jugando al Counterstrike, el juego en red de moda desde mucho antes del 11 de septiembre -si no lo conocen, ya lo habrán adivinado: comandos antiterroristas.
En suma, el relevo generacional también está en marcha en la guerra. Esto sonará extraño en un país como España, donde sólo se aprecian novedades generacionales en el mundo del espectáculo: el cine (Alejandro Amenábar), el fútbol (Raúl) o la literatura (Lucía Etxeberría). Uno de los méritos de nuestra generación es, por ejemplo, la consolidación de la caricatura política que en Inglaterra consagró Spitting Image quince años antes. Aunque lleguen con retraso, esos guionistas de Canal Plus quizá sean el producto más crítico que se conozca del Baby boom español. Nosotros no perdemos el tiempo las disquisiciones de Máximo, ese dibujante presuntamente profundo que tanto gusta a los cincuentones de El País. Si se trata de caricaturas, pongamos al duo Aznar/Pujol como Pierre Nodoyuna/Patán (los protagonistas de las Wacky Races de Hanna Barbera) y divirtámonos un rato.
Los juegos de nuestros coetaneos estadounidenses mueven el mundo. Nosotros, de momento, podemos presumir de la versión PC de _Torrente_. Por eso, agrada y sorprende descubrir que no estamos solos. Quién no se asombrará al descubrir que nuestro lenguaje político está cerca de esos jóvenes integristas que se manifestaban estos días en Bangladesh. La CNN informó ayer de que portaban carteles con las imágenes de Bin Laden y Blas -el del duo de Barrio Sésamo: Epi y Blas. Todavía estoy preguntándome qué tratan de decirnos. A ver si esta tarde pongo Lo + plus y me entero.
La evidencia: http://www.cnn.com/2001/US/10/11/muppets.binladen/