Como una enredadera y no como un árbol

La información quiere ser libre

Por David de Ugarte

La información quiere ser libre es todavía el gran mantra identitario hacker. Nacido con el primer ciberpunk, el eslogan ponía el acento en las posibilidades totalitarias de las tecnologías de la información que describían las distopías de los escritores de gafas de espejo y pasión por los cromados.

Liberar era más una intuición que un imperativo. Liberar era hacer pública información protegida en grandes sistemas corporativos o proteger la información personal hasta la encriptación obsesiva. Intrusión y criptografía. Pirateo y paranoia. Hacker se hace en los media sinónimo de pirata, de phreaker, de cracker. La primera exaltación prepara el camino de la criminalización y la condena pública. A nadie se le escapa que la info ya no es cosa de crios. Es la sangre del sistema.

La épica soñada de los vaqueros de consola en Neuromante es un callejón sin salida. Sólo cuando el movimiento hacker comience a desarrollar su primera gran propiedad colectiva, GNU Linux, la nueva lógica eclosionará en una nueva forma de propiedad: la licencia GPL, la forma jurídica del software libre. Del asalto a la creación, de la resistencia a la afirmación, la potencia de la info liberada en redes abiertas, seducirá a un mundo previamente conquistado y defendido por los nuevos gigantes del software y los multimedia.

Esa es la historia de nuestro tiempo. No es una resistencia ni una negación del mercado ni de la propiedad.Es una nueva forma que corresponde a un nuevo uso. Un uso radical, extremo, en el límite, que convierte la autoría en forma colectiva de la identidad. Que destroza todas las metáforas y materializa los resultados del viejo sueño de la competencia perfecta, en un mundo de réplicas gratuitas.

Free as in freedom, no libre como en barra libre. Pero mil veces gratis como ariete, como fermento, como caballo de Troya. La nueva propiedad es tan propietaria que no requiere compraventa ni remuneración monetaria para realizarse. Sólo difusión. La propiedad en el límite no es nada más que autoría reconocida. Humana egolatría colectiva. Bajo sus formas trabajar es ser y proyectarse en una fiesta. Reconciliarse en la comunidad voluntaria del Hombre libre.

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