Como una enredadera y no como un árbol

Hackers, deadheads y derechos civiles

Por Fernando Vicente

La diferencia entre Grateful Dead y otras bandas es su relación con su público [...] Grateful Dead no eran sólo los músicos, también el público era Grateful Dead afirma Dennis McNally, autor de A long strange trip: the inside history of The Grateful Dead.

Grateful Dead nace en 1965 de la mano de Jerry García, quien ya había participado en proyectos musicales como Mother McCree's Up town Jug Champions y The Warlocks. García tomó el nombre del libro de los muertos, un conjunto de textos relativos a la vida después de la muerte que se introducía en el interior de los sarcófagos egipcios, en el que aparece la frase In the land of the night the Ship of the Sun is draw by the Grateful Dead. Los Grateful Dead fueron precursores de las actuales raves con sus famosas Acid Test, grandes concentraciones de personas que acudían a ver un espectáculo no sólo musical, sino de luces, colorido y otros efectos visuales que se solían acompañar con ácido lisérgico (LSD) produciendo unos viajes psiconáuticos que todavía recuerdan quienes vivieron esas fiestas.

Pero no era el ácido el principal punto de unión: los conciertos eran constantes y la capacidad del grupo para generar ambientes, para transmitir un estilo de vida, dio pie a la aparición de los Deadheads, nombre de sus fans y sinónimo de la contracultura californiana. El grupo sabía mimarlos creando canciones improvisadas en sus conciertos, algunas de estas canciones duraban más de 30 minutos. En 1974, crearon la revista Dead Relix, posteriormente pasó a llamarse Relix, cuya principal misión era poner en contacto a los Deadheads para que intercambiasen cintas de actuaciones. Los Grateful Dead siempre pensaron que su música era libre y podía ser libremente intercambiada por sus seguidores. Esta defensa de la libertad del conocimiento dio lugar a la creación de la fundación Rex. Era, de alguna manera, el primer P2P musical. Analógico y casero, pero abría un cambio cultural importante: la música comenzaba a organizarse también como una enredadera. Pero los Grateful Dead, no sólo serán precusores de las redes de intercambio e, incluso de las raves. Las primeras comunidades virtuales, organizadas sobre BBSs, serán terreno deadhead. Entre ellas la más famosa de todas: The Well.

Sin embargo no sería hasta 1990 cuando la cultura deadhead daría su fruto más duradero. John Perry Barlow, letrista de Grateful Dead desde 1970, fundaba la Electronic Frontier Foundation (la Fundación Fronteras Electrónicas), la EFF, la primera organización de derechos civiles en el ciberespacio. La primera organización política de la enredadera electrónica.

La historia épica fue glosada en un famoso libro electrónico por Bruce Sterling, el padre del ciberpunk. Todo empezó cuando un hacker, que firmaba como NuPrometheus, robó una parte esencial del código fuente del Color QuickDraw de Apple y esta firma, junto a otras como AT&T, Bellcore o US West puso una denuncia a la FBI. Los federales respondieron con Sun Devil la primera operación de acoso a hackers y crackers en gran escala, que tuvo lugar entre el 7 y 8 de mayo de 1990.

Barlow era un asiduo de The Well (The Whole Earth 'Lectronic Link, Enlace 'Lectrónico -sic- de Toda la Tierra), una BBS de The Point Foundation, una fundación creada por el millonario libertario Steward Brand (creador de la Hackers Conference y ubicada en San Francisco, que hospedaba cientos de foros de los más variados temas: política, religión, drogas, espiritualidad... Por su activismo en The Well, su condición de rockero, el desconocimiento del FBI y las ganas de algunas empresas de encontrar cabezas de turco, Barlow, como una treintena de personas más, fue investigado en la operación Sun Devil.

Colaborando con el FBI, proclamando su inocencia, explicándoles las maravillas de la red y de The Well descubrió que todos los hackers y gran parte de The Well eran objetivos de la cacería gubernamental. Si un rockero era investigado, a saber qué podían hacer con otros hackers... y de qué se les va a acusar. Barlow escribió todas sus experiencias con el FBI y sus dudas, conclusiones y miedos en The Well. El post tuvo una rápida difusión en el mundillo alternativo electrónico, abriendo un debate al que se pronto se uniría Mitch Kapor, el mítico creador del Lotus 1,2,3 y famoso deadhead. En junio ambos se reunirían en el rancho de Barlow en Wyoming, el estado donde éste había sido candidato por el ala libertaria del Partido Republicano para escribir Crime & Puzzlement (Crimen y Confusión). Un manifiesto que anuncia la intención de crear una fundación que defienda los derechos civiles de la red. Obviamente, Barlow publicó el manifiesto en The Well y gran parte de los wellbeings, los asiduos a The Well, lo leyeron. El mundillo deadhead, californiano y libertario, se ponía en marcha fustigado por la incesante agitación de Barlow.

Mitch Kapor era un personaje destacado de la contracultura tecnológica. Influido por el misticismo oriental, había pasado varios años en India y Nepal, miembro del proyecto Long Now Foundation, una organización que pretendía alterar nuestra percepción del tiempo hacia una concepción a medio camino entre la del hackerismo y la de los gurus del yoga. A la vuelta de sus viajes y como primer contacto con la programación había escribito Lotus 1-2-3. Poco después fundaba Lotus Development Corp., la empresa que revolucionó la informática en los 80 con el concepto de groupware, programas que permitían a grupos de personas trabajar juntas usando máquinas distintas conectadas en red. Los primeros programas comerciales en utilizar criptografía asimétrica. Kapor, que hoy se dedica a la filantropía, la inversión en proyectos de red y a desarrollar personalmente software libre, era el más típico brote californiano de la enredadera.

Poco después, Kapor y Barlow se reunieron con más personas interesadas en crear la fundación en San Francisco. Entre ellos estaban Stewart Brand, John Gilmore, Jaron Lanier, Chuck Blanchard y Nat Goldhaber. Todos ellos representaban el espíritu hacker y contracultural del San Francisco de los albores del ciberpunk. Gilmore no sólo es uno de los periodistas tecnológicos más conocidos, también fue el creador de Cypherpunks, el primer grupo organizado para defender la libertad de uso del cifrado y fue uno de los fundadores de los grupos de noticias alt.*. Jaron Lanier y Blanchard son dos grandes de la realidad virtual. De hecho fue Lanier quien, en 1982, acuñó el término realidad virtual y quien creó el primer guante interactivo. Goldhaber es un empresario tecnológico de primera hornada californiana (fundador de Cybergold y otras). Todos rama y raiz de la enredadera electrónica. En ese encuentro decidieron que el nombre de la fundación sería Fronteras Electrónicas. Un nombre nada inocente que recogía la tradición de la conquista del Oeste (el mito libertario americano del país sin estado), ironizaba sobre la nueva frontera de Kennedy y al tiempo definía el mundo creado por las comunicaciones telemáticas como un territorio, un espacio de relación todavía libre de la ingerencia estatal: el ciberespacio, termino tomado del novelista ciberpunk William Gibson que Barlow haría parte del lenguaje común.

Este espíritu libertario, ciberpunk, enfrentado a la expansión del estado y el poder de las corporaciones y los monopolios en el nuevo mundo, no ha dejado de informar la historia de la Fundación. Tras defender a los pioneros del ciberespacio y también a intrusistas de los abusos de las nuevas fuerzas del orden del ciberespacio, la EFF pone e marcha 1997 la campaña Blue Ribbon (el famoso lazo azul) por la libertad de expresión en la red. También ha defendido a hackers como Dmitry Sklyarov o Jon Johansen. Skyarov impartió una conferencia en la que explicaba cómo romper las trampas que Adobe imponía a sus e-Books para que no pudiesen distribuirse. Adobe, en lugar de arreglar su software, criminalizó a Dmitry Sklyarov. Johansen, es el creador del DecCSS, un programa que permite ver DVDs bajo GNU-Linux decodificando la encritación que hacía privativo el uso del estándard a las firmas asociadas a sus creadores. Un primer asalto a la todopoderosa RIAA que pronto se vería enfrentada también en su intento de ilegalizar los programas P2P. Fronteras Electrónicas es hoy el principal agente público a favor de la libre distribución del arte (música, literatura...) como ya hiciese The Rex Foundation en su momento.

En 1996, en Davos, en los días del Foro Económico Mundial, cuando se reunían los representantes de los grandes gobiernos y empresas del mundo, Barlow hizo pública su famosa Declaración de independencia del ciberespacio. Comenzaba diciendo: Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin mas autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.. La enredadera tomaba su primera voz política global.

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